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Documentales

Voces del mundo - La mirada de la infancia

Voces del Mundo - La mirada de la infancia

Un viaje a través de las cinco expediciones para descubrir la verdadera riqueza

 

Voces del Mundo 

La mirada de la infancia

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Voces del Mundo - Infancia, Tradición y Realidad

En las aldeas kurdas que recorrimos en la expedición Arsuara, la infancia no es una etapa de juego despreocupado; es un aprendizaje acelerado de supervivencia. Los niños aquí no son "pequeños", son miembros activos de la economía de subsistencia. Vi a niños de corta edad manejando ganado en laderas escarpadas bajo condiciones climáticas adversas, demostrando una madurez que les viene impuesta por el territorio y la tradición. La mirada de estos niños no es ingenua. Han crecido en un territorio marcado por la tensión política y la dureza del clima volcánico. Su madurez es forzada, pero su dignidad es absoluta. Cuando los grabamos, no buscamos la "foto bonita", sino el registro de una generación que sostiene a sus familias. El respeto que muestran hacia sus madres, las líderes de esas comunidades matriarcales, es una lección de estructura social que aquí hemos perdido. En los colegios, este bloque debe servir para cuestionar el concepto de "madurez": mientras aquí sobreprotegemos, allí la vida les exige ser adultos antes de tiempo.

Pacchanta

A más de 4.000 metros, conocí a los niños que heredarán un desastre que ellos no han provocado. Su relación con el glaciar Quelccaya es desgarradora por su sencillez. Ellos saben que el hielo es su vida porque de él beben sus alpacas y con él riegan sus tierras. Ver a un niño observar el retroceso del glaciar no es ver a alguien triste por el paisaje, es ver a alguien que teme por su futuro más básico: el agua. Durante los talleres de pintura que realizamos con ellos, les enseñamos fotos de mi querida Cantabria; playas que lo más probable es que lo más cerca que las tengan sea en esas fotos que les enseñamos. Pintaron nuestras costas, nuestras vacas tudancas y conocieron un poco de nuestra historia. Esta es la parte más dura de transmitir en los centros escolares: la responsabilidad ética. Los niños de aquí deben saber que su estilo de vida tiene un impacto directo en el frío que pasan esos niños en los Andes.

Debemos ser claros

Un niño en Nepal no juega con una piedra porque sea "más creativo", sino porque no tiene otra opción. Sin embargo, esa carencia desarrolla una agudeza mental que en Occidente estamos atrofiando. La capacidad de convertir un desecho en una herramienta es una forma de inteligencia práctica que documentamos en cada expedición. En mis charlas, elimino cualquier rastro de romanticismo sobre la pobreza. La pobreza es dura, es sucia y es injusta. Pero dentro de ella, la infancia demuestra una capacidad de adaptación que es, en sí misma, una forma de heroísmo. No quiero que los alumnos españoles sientan lástima, quiero que sientan respeto. Respeto por unos niños que, con menos recursos, demuestran una entereza física y mental superior.

La escuela - Un acto peligroso

En estos países, vi que ir a la escuela es, para muchos niños, un acto peligroso o un lujo inalcanzable. Niñas en Irán que desafían normas para estudiar lo que desean, o niños en Nepal que caminan kilómetros por terrenos donde un resbalón puede ser fatal. La educación en estos contextos no es un trámite, es la única grieta por la que pueden escapar de un destino trazado por la precariedad. Este es el mensaje directo para el alumnado: el pupitre que ellos ocupan hoy es el sueño por el que otros niños están dispuestos a arriesgarlo todo. No hay adornos en esta realidad; hay una brecha de oportunidad que es nuestra obligación denunciar a través de este documental.

Trabajo infantil

Es necesario hablar también del trabajo infantil y la carga física. En la región del Himalaya, el cuerpo de un niño es una herramienta de carga. He documentado a menores de doce años porteando materiales de construcción, leña o agua por senderos donde un error supone una caída de cientos de metros. Esto no es una "costumbre pintoresca"; es la consecuencia directa de una economía que no valora la vida de los más pobres. En mis intervenciones en institutos, elimino cualquier pretensión de que esto es "una vida sencilla en la naturaleza". Es una vida de desgaste físico prematuro. Cuando un alumno de aquí se queja del peso de su mochila, le muestro la imagen de un niño en Nepal cargando cincuenta kilos de suministros. El objetivo es que entiendan la cadena de explotación: nuestra comodidad en las vacaciones de aventura a menudo se sostiene sobre el esfuerzo físico de niños que nunca podrán ser turistas.

Irán

La cámara se centra en la asfixia de la curiosidad. Los niños que conocimos en las faldas del Damavand viven en un sistema donde el adoctrinamiento empieza antes de que sepan leer. La infancia aquí es un campo de batalla ideológico. Las niñas, especialmente, son conscientes desde muy pronto de que su libertad tiene un techo muy bajo. No hay nada "dulce" en ver a una niña de nueve años obligada a cubrirse y a limitar su risa en público. Es una mutilación de la espontaneidad. En los centros escolares, este testimonio sirve para denunciar que la opresión no es solo una cuestión de leyes para adultos, sino un veneno que se inocula en la infancia. El silencio que documentamos en Irán es el silencio de niños que aprenden a esconder lo que piensan para no meter en problemas a sus familias. Es una lección sobre el valor de la libertad de expresión que los estudiantes occidentales suelen dar por sentada.

Cinismo

El cinismo del consumo se refleja en el uso de los desechos. Esto no es una oda a la creatividad; es una denuncia al residuo. Somos nosotros quienes subimos la basura a sus montañas, y ellos quienes tienen que integrarla en su imaginario porque no tienen nada más. Es un espejo cínico de nuestro sistema: consumimos, desechamos y ellos heredan nuestros restos. En el aula, esta parte del documental debe generar una reflexión sobre nuestra huella: ¿Qué dejamos atrás cuando nos vamos de expedición? ¿Qué impacto real tienen nuestras "aventuras" en la vida de esos niños que se quedan allí cuando nosotros volvemos a nuestro confort?

Aprendiendo de la naturaleza

En las faldas de los volcanes de Turquía o en los valles de Nepal, la naturaleza es la gran maestra. Los niños con los que conviví poseen un conocimiento del entorno que para nosotros sería digno de una carrera universitaria. Saben distinguir las plantas medicinales y conocen los ciclos de los animales con una precisión asombrosa. Esta conexión les otorga una seguridad y una autonomía que aquí hemos perdido. Para un niño en España, descubrir esta realidad es abrir una ventana a una forma de inteligencia diferente. No es una vida de carencias, es una vida de pertenencia. Estos niños no se sienten dueños de la tierra, se sienten parte de ella. En el documental, vemos cómo esa relación con el medio ambiente les da una estabilidad emocional envidiable. La naturaleza les enseña la paciencia, el respeto y la observación. Es una invitación a que los alumnos de aquí salgan más al campo, miren más al cielo y menos a las pantallas, recuperando esa curiosidad innata por el mundo vivo que nos sostiene.

Una mirada especial

Si algo define la mirada de la infancia en mis expediciones es que el juego nunca es individual. En nuestras ciudades, los niños a menudo juegan aislados con sus dispositivos, pero en las aldeas remotas, el juego es siempre un evento social. Si un niño en los Andes consigue un aro o una cuerda, en cinco minutos hay diez niños compartiéndolo. La felicidad allí se multiplica porque se divide. Esta capacidad de colaboración es la que quiero transmitir en los colegios. No existe la competitividad agresiva que a veces vemos aquí; existe la alegría de estar juntos. Juegan a contar historias, a imaginar mundos y a construir refugios. Nos enseñan que la soledad no tiene espacio cuando la imaginación es el motor. El documental capta esas risas compartidas que no necesitan traducción. Es la prueba de que el ser humano es un ser social por naturaleza y que la verdadera diversión está en la persona que tienes al lado.

Expediciones solidarias

La parte social de estas expediciones es la que te pone los pies en la tierra. En las aldeas más remotas de Nepal, cargamos con los juguetes, el material escolar, la comida y la ropa a cuestas hasta donde no llega nadie. No se trata de camiones ni de grandes logísticas externas; se trata de portear lo que puedes en la mochila para que llegue directamente a las manos de los niños. En los barrios pobres del Kurdistán, la entrega se hizo de forma directa.

En las aldeas lejanas de los Andes, a más de 4.000 metros, lo que llevamos fue material escolar, comida y juguetes moviéndonos por un terreno donde el aislamiento es total. Lo mismo ocurrió en las faldas del volcán Damavand; llevamos material a niños que están fuera de cualquier ruta comercial o de ayuda. Esta acción directa es el corazón del proyecto. No es dar lo que sobra, es compartir lo necesario en los rincones más olvidados del planeta.

Enseñanzas aprendidas

No olvidaré nunca que lo que esos niños me enseñaron es mi compromiso personal. No fui yo quien les llevó luz a ellos, fueron ellos quienes iluminaron mi camino con su ejemplo de gratitud. Regresar a los centros escolares para contar esto es mi forma de devolverles el favor. "Voces del Mundo" es una herramienta de paz. En un mundo que a veces parece dividido por fronteras y diferencias, los niños nos demuestran que lo esencial es universal. Su mirada nos limpia de prejuicios y nos recuerda que todos nacemos con la misma capacidad de asombro. Mi mensaje final para los alumnos es directo: sed exploradores de vuestra propia alegría. No esperéis a tener el último juguete para ser felices; buscad la riqueza en vuestros amigos, en vuestra familia y en la naturaleza que os rodea. Estos niños, desde los lugares más lejanos del planeta, os están enviando un mensaje de esperanza y de fuerza. Escuchad su eco, porque en su sonrisa está la clave para construir un mundo mucho más humano y agradecido.

Ayuda para la infancia

Los niños y niñas de Nepal, Irán, Kurdistán y Perú no necesitan que los miremos desde arriba con pena. Necesitan que reconozcamos su fuerza, que denunciemos las estructuras que los empobrecen y que aprendamos de su capacidad de resistencia. "Voces del Mundo" es un golpe de realidad. Es la constatación de que la infancia es un derecho que se está violando sistemáticamente en gran parte del planeta. Mi labor como exploradora y comunicadora es traer esa verdad, sin azúcar y sin filtros, para que las futuras generaciones de aquí crezcan con la conciencia necesaria para cambiar las reglas del juego. No hay lenguaje universal más potente que la verdad, y la verdad es que mientras un solo niño no sea libre, ninguno de nosotros lo somos realmente.

Actuar in situ

La labor en el terreno es dura y exige estar allí para entenderlo. En Nepal, recorriendo las zonas más aisladas, documentamos cómo la vida se organiza sin apenas recursos tecnológicos, pero con una organización comunitaria que aquí hemos olvidado. Cada entrega de material escolar fue un recordatorio de que un simple lápiz es para ellos una llave hacia un futuro distinto. En el Kurdistán, la expedición Arsuara nos permitió ver cómo el pastoreo y la montaña dictan el ritmo de vida de los más jóvenes. No hay domingos ni vacaciones, hay una responsabilidad constante con la tierra y el ganado. En Irán, bajo la sombra del Damavand, la resistencia de las niñas para acceder al conocimiento es una de las lecciones de valentía más grandes que he registrado. En Perú, el trabajo con el Dr. Juan Pablo Hernando nos mostró la fragilidad de la vida cuando no hay acceso a medicina básica y cómo la altitud extrema marca el desarrollo físico.

Visibilizar su situación

Llevar estas voces a las aulas de España es el sentido último de mis expediciones. Quiero que los alumnos de los institutos se pregunten por qué su comodidad se basa a veces en el esfuerzo de otros. Que entiendan que el respeto no nace de la lástima, sino del reconocimiento del otro como un igual con una fuerza increíble. El documental registra el cansancio, el frío, pero sobre todo la entereza de una infancia que no se rinde. Es mi responsabilidad como testigo traer estas historias sin edulcorar, mostrando tanto la dureza del trabajo infantil como la alegría del juego compartido. Solo así conseguiremos que los jóvenes de hoy sean adultos con una visión global, empática y comprometida con la realidad de un planeta que es mucho más que lo que ven a través de una pantalla.

Lecciones de vida

Cada paso en estas cinco expediciones ha sido una lección. Desde Nepal hasta los Andes, he visto que la infancia tiene una capacidad de recuperación que nos debería avergonzar a los adultos. Mi labor sigue siendo esa: ser el puente entre las montañas y las aulas, entre los niños que lo tienen todo y los que no tienen nada, pero nos dan lecciones de vida cada día. "Voces del Mundo" es mi granito de arena para que esa brecha empiece a cerrarse a través de la educación y el conocimiento mutuo. Es la verdad de mis expediciones puesta al servicio de un mundo más justo y consciente.

 

Trailer del documental